La construcción de un nuevo país – Opinión de Carlos Féliz

Por Carlos Féliz Monsalve (Especial para Revista Zetta).-Como es usual en cualquier escrito, todos los títulos o epígrafes como son conocidos los encabezados, dejan entrever al interesado la temática que va a abordar al sumergirse en la lectura de lo redactado. El presente caso no es una excepción a esa regla literaria, pues dentro de las cortas pero nutridas líneas que componen este artículo, quiero resaltar las primeras páginas del nuevo presidente de la República.

Y es que desde el inicio de su gestión, que comenzó con el acto promisorio en la ceremonia de transmisión de mando del pasado 7 de agosto, el Gobierno de Iván Duque se ha visto en vuelto en contradicciones, y no precisamente por actos u opiniones expresadas por él, pero sí por la actitud inapropiada de algunos que comparten su identidad partidista, para la muestra solo basta recordar la desacertadas palabras del presidente del Senado Ernesto Macías Tovar, quien además de ostentar un escaño en el órgano legislativo estatal, hace parte de la colectividad (Centro Democrático) que avaló la candidatura del hoy presidente.

No obstante al inoportuno hecho, el primer mandatario del país ha mostrado una actividad objetiva, imparcial y reconciliadora que a simple vista nos permite creer que las promesas de cambio esbozadas en los discursos que blandió a lo largo de su campaña, tendrán los galones suficientes para convertirse en realidades sociales durante el cuatrienio. En ese orden de ideas, resulta conveniente señalar que, uno de los bastiones del presidente siempre fue el estar receptivo frente al clamor popular, es decir, siempre quiso construir su programa de gobierno sobre las bases de la opinión pública.

Hoy, a más de 15 días de iniciado el periodo presidencial, el conductor de las riendas del país, ha visitado diferentes regiones con el objetivo de desarrollar espacios propicios para escuchar al ciudadano, y con base en su dicho construir una nueva nación. La importancia de este modelo, de vieja usanza en las administraciones del entonces presidente Uribe, permiten enrostrar al ciudadano de a pie, con las instituciones que están llamadas a las satisfacciones de sus necesidades, para que sin dubitaciones ni dilaciones y con la presencia del primer mandatario, se entreguen voces de aliento que permitan creer en el progreso.

Estos talleres, tan semejantes como alejado de los que en su momento nacieron en el país, permitirán que el nuevo Gobierno desde su alborada pueda saber el inconformismo que predomina, garantizando en debida forma la PARTICIPACIÓN CIUDADANA, que en muchas ocasiones es permeada por la participación individual, pero que a la postre nos permitirá tener una incidencia de frente y presente en la cosa pública, contribuyendo de forma activa en su planeación y ejecución.

Para el desarrollo de ese espacio en el Departamento de Bolívar, se eligió el municipio de San Jacinto, comunidad que está ubicada dentro de la subregión de los Montes de María, y que además de ser reconocida por sus exuberantes muestras artesanales, también fue azotada fervientemente por la guerra incesante que mantuvieron en lustros pasados los grupos al margen de la Ley.

Esta ventana que se abre en la predicha municipalidad, permitirá al Gobierno Nacional a través de la sinergia que debe coexistir con el Gobierno Departamental, conocer de primera mano los problemas que posan sobre el Departamento, con el objetivo de priorizar acciones dentro de la agenda del ejecutivo, y germinar ese mensaje reconciliador que incansablemente ha sido repetido por el Doctor Duque Márquez, principalmente por la deuda política que se tiene sobre este ente territorial.

Esta actitud de contacto directo emprendida por el presidente, espero, no sea solo un acto de popularidad innecesaria, dado que lo que en verdad requiere el país es cerrar las brechas de desigualdad que lo agobian, así como generar inclusión para las comunidades. Así mismo, las soluciones brindadas no deben ser bonitos recuerdos de un acercamiento gubernamental, sino que deben estar revestidas con total veracidad, por lo que, no solo deberá construir las políticas públicas que se demanden, sino disponer los recursos humanos, administrativos, técnicos y presupuestales que permitan consagrar lo estipulado.

Ojalá, dentro de la “CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO PAÍS”, el Departamento de Bolívar ocupe un papel protagónico, donde no solo se resalte a la ciudad de Cartagena como el destino turístico y paradisíaco que es, sino que se permita la solidificación de sus diferentes regiones, desde la explotación de sus principales actividades productivas, como la construcción de las obras que ayuden a mejorar la calidad de vida de los bolivarense, y donde los proyectos educativos, de salud y recreación sean prioridad para una verdadera transformación social.

CARLOS FELIZ MONSALVE