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Hora Wong, PAE, gabinete y pulso – Análisis de John Zamora

Por John Zamora (Director de Revista Zetta).- Al menos cuatro aristas confluyen en la actualidad política de la semana: el tiempo de Yolanda Wong, decisiones de fondo como el PAE o cambios en el gabinete, y un nada sorprendente pulso político, en esta ciudad que siempre anda de pulso en pulso. Cada arista nos lleva a la otra.

Hora Wong

A las 4.30 a.m. ya está tomando el primer café del día. Con las complicaciones que tiene la agenda de una alcaldesa, a veces le queda algo de tiempo para hacer ejercicio en una de las seis máquinas que tiene en una habitación de su casa del Pie de la Popa, cual sucursal de Bodytech. Igual puede suceder que a las 5 a.m. tenga citado a todo su gabinete para un Consejo de Gobierno, o que a esa hora esté patrullando un barrio junto con la Policía, o visitando un corregimiento. No se sabe. La única certeza es que todo el día habrá agite y que solo a la media noche volverá a casa.

Es la dinámica de su talante la que le hace tener esas tres velocidades de las que hemos hablado: rápido, a toda y a mil. La “China” Wong es “tropera”, le da igual despachar desde el palacio de la Aduana, desde el piso 23 del Portus de Manga o como parrillera en una moto de la Policía.

Yolanda pretende que ese vértigo sea similar en todo el gabinete y no concibe que un funcionario del nivel directivo ande en las nebulosas. O trabaja o se va. Por lo menos eso dice. (Recién encargada de la Alcaldía, citó a un Consejo de Gobierno en la tarde y nada más vinieron tres gaticos. Al día siguiente citó a las 5 a.m. y la asistencia fue del 200%). El asunto es que hacer un recambio en el gabinete tiene grandes riesgos sonoros, pues no sabe cómo “sonarán”: si a sano relevo laboral, si a “jefecitis aguda”, si a “quiebre” con Quinto Guerra… es más, puede sonar a apuesta de permanencia de encargo vs. regreso del titular.

Gabinete y PAE

Los cambios se vienen dando y sumarán una veintena, como la dirección de la cárcel de San Diego o la medular dirección de Talento Humano, arca de los secretos de los nombres y apellidos de la burocracia distrital.

Estas decisiones suenan y resuenan y encuentran eco en distintos ámbitos, como el Concejo Distrital, que tiene su manera de reflejar el sonido, todo un desafío para la física. Dice la teoría del eco que el sonido viaja, choca y regresa; en el Concejo, el sonido de los cambios en el gabinete viaja, choca y regresa en forma de inconformidad por el PAE.

A los concejales no les ha gustado para nada el anuncio hecho por la alcaldesa Wong de entregar el contrato del PAE a una agencia logística de la Armada Nacional, decisión que ella no piensa discutir ni revisar: va porque va.

La alcaldesa ve transparencia y eficiencia en la Armada, y además tiene otro argumento: ya va medio año y nada de PAE, y así ha sido en los últimos años, un contrato a retazos, tardío e incompleto.

Si de desconfiar de los privados y traer una entidad oficial se trata, algunos concejales piden entonces que sea el SENA, que tiene cocina y estudiantes.

Dicen que la Armada no porque no tiene experiencia en alimentación estudiantil. La verdad, cocinar tiene un principio básico y solo cambian los ingredientes y los volúmenes, así que da igual cocinar para un colegio que para un pelotón de infantes de marina. Pero en el contrato del PAE no van a cocinar sino a entregar complementos alimenticios industrializados. En fin. Lo claro es que Yolanda ya decidió y la Armada ganó.

Pulso

Flota en el ambiente una sensación de pulso político, nuevo, a los que estamos acostumbrados en Cartagena.

Hace un par de meses el pulso era entre Quinto y el Procurador, y el resultado es que el alcalde elegido está suspendido.

Allí sobrevino otro pulso. ¿A quién encargar? No se sabía y los rumores alcanzaron a “importar” a Karen Abudinen, directora del ICBF. Al parecer, el presidente Santos escuchó a su pupilo Sergio Londoño Zurek, quien acababa de ser alcalde encargado, y optó por confiarle los destinos de la ciudad a Yolanda Wong.

Wong venía de perder una campaña a la Gobernación, para luego recibir el amparo de su gran amigo Manolo Duque; en esas llegó Sergio Londoño, quien la veía con cierta desconfianza, pero poco a poco fueron acercándose hasta el punto de pasarla de la Escuela de Gobierno a la Secretaría del Interior, y dejarla encargada en varias ocasiones cuando su otro cargo lo exigía (director de la APC).

Vinieron los comicios, elegimos a Quinto y éste la ratificó en Interior. Sus fuerzas políticas habían coincidido en las urnas, y un nuevo gabinete comenzaba a trabajar.

Pero ahora el panorama es distinto. La suspensión de Quinto Guerra se ha prolongado en el tiempo, y no hay certidumbre de regreso. El prudente silencio que ha mantenido puede ser presagio de un trabajo jurídico acentuado con miras de volver al cargo donde los pusieron más de 70 mil votantes, sin olvidar que en la contraparte está todo un Procurador con toda su capacidad institucional para impedirlo.

Los pequeños pulsos estarán entonces en un cargo por aquí, un PAE por allá. El gran pulso es si Quinto regresa, si el Procurador lo noquea, o si Yolanda se encontró una Alcaldía sin querer queriendo.