Vizo, en plan imbatible – Análisis de John Zamora

Blel jugó y «ahorcó al doble seis» en el intrincado dominó de la política bolivafrense.

Hace un par de meses estábamos en que para ser Gobernador de Bolívar había que lograr un acuerdo de fuerzas políticas, pues a diferencia del proceso a Alcaldía, en el de Gobernación primaba la suma de votos sobre el carisma o programa de un candidato.

Le escuchamos decir al senador Lidio García que el liberalismo solo no podía elegir gobernador, y que se necesitaban aliados. Igual planteamiento le escuchamos a otros jefes.

Había seis personas disputando ese mismo espectro, es decir, convenciendo a todos los jefes políticos que los apoyaran.

Tanto Hernando Padauí, como Vicente Blel Scaff, como Fejed Alí, como Carlos Féliz, como Luis Daniel Vargas, como Jesús Payares buscaron a los jefes electorales de Bolívar: Vicente Blel Saad, William Montes Medina, Juan José García Romero, Lidio García Turbay, Daira Galvis, Fernando Nicolás Araújo, Juan Carlos Gossaín.

En el proceso quedó claro que el partido Liberal no expediría aval, lo que desmontó la candidatura de Fejed Alí y obligó a Luis Daniel Vargas a buscar otro partido.

También estaba claro que mientras el eje Lidio-Montes-GarcíaZuccardi siguiera unido, tendría la sartén por el mango.

Cuando se conoció que el Partido de la U concedió aval para Alcaldía a Yolanda Wong, Carlos Féliz entendió que le habían mamado gallo de frente, desmotó su candidatura, le dijo adiós a 15 años de alianza con Juancho García, y se entendió del todo con William Montes.

Era una tacada a varias bandas la de Hernando Padauí.

En las últimas dos semanas, los jefes de la alianza un día se levantaban con cara de apoyar a Padauí y se acostaban con cara de apoyar a Blel.

Lo que destapó la decisión del Eje fue la posesión de Lidio García como presidente del Senado. Era sábado 20 de julio y Vicente Blel Scaff suspendió su agenda de campaña para viajar a Bogotá a acompañar al senador liberal. Su hermana, la senadora Nadia Blel, integró la comisión escrutadora y leyó el resultado donde se confirmaba la ascensión a tan alta dignidad del dirigente carmero. La foto de Vizo caminando rumbo al Capitolio con Lidio y Silvio Carrasquilla era un mensaje claro: ya estaban aliados.

A esa altura, era claro que Lidio y Montes estaban con Blel, pero faltaba García, que estaba más inclinado por Padauí. El motor de esa inclinación era el representante Alonso del Río, quien se desvivió por impulsar la candidatura de Padauí.

Pero, oh sorpresa. El zambombazo le dio a conocer primero Revista Zetta el pasado jueves 25 de julio (Blel abraza más fuerzas: Liberal, La U, ASI y Centro Democrático https://www.revistazetta.com/?p=31139)

Un acuerdo firmado por los jefes de esos partidos conformaba una súper coalición de la que Padauí y Cambio Radical quedó con ganas de tenerla, pero se le escapó. Hasta Alonso del Río se vistió de azul y fue el primero en estar al lado de Blel en la inscripción, como si nunca le hubiera apostado a Padauí.

Jesús Payares, que tenía aval de MAIS, de inmediato declinó y ni siquiera se inscribió.

En la foto solo quedaban Hernando Padauí, Daira Galvis, Karen Cure y Juan Carlos Gossaín. Los demás se fueron con Blel.

Como consecuencia lógica, era previsible que Padauí dijera que la verdadera coalición es con el pueblo, que se siente libre para gobernar y frases similares, lo que es entendible. Buscó lo mismo que Blel y no lo obtuvo.

Paraduí jugó un billar de varias bandas, y ese es el riesgo: que la tacada llegue sin fuerza a la última bola para hacer la carambola. Con apenas tres meses de estrenar reelección como Representante a la Cámara, lo dejó todo para intentar ser gobernador. En política hay que arriesgar, y eso lo hizo.

Bajo estas circunstancias, el camino de Blel queda franco para suceder a Dumek Turbay, mientras que a Padauí le queda más áspero pues no solo tiene que buscar los escasos votos que quedan en otras orillas, y lidiar con la anemia financiera que ello genera, sino que sus aliados pueden ver las cosas con sentido práctico y buscar la unidad antes que la derrota.